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Parte 1


Las vacaciones son para Catalina días de alegría. Casi siempre va una semana a la casa de los tíos. Felipe es tío de Catalina y vive con Olga en un pueblo del interior desde hace muchos años. ¡Cada visita es una aventura!

La tía Olga trabaja en una tienda y el tío Felipe es mecánico. Felipe es experto en motores y en la ciudad todos conocen el “Taller de Felipe”. Esa mañana, sin embargo, el taller no abrió sus puertas. Y la tía tampoco fue al trabajo.

Era raro, ya que era lunes. Mientras todo el mundo iba al trabajo, en la casa de Felipe y Olga era como tener un segundo domingo.

— ¡A desayunar rápido! Tenemos que salir a unos mandados en la ciudad…—, le dijo el tío. A la pequeña Catalina no le gustaba mucho salir temprano, pero estando de paseo accedió sin protestar.

Felipe mateaba desde temprano y ya estaba preparado el desayuno para Catalina. A la tía le encantaba hornear tortas de limón para el desayuno. ¡O pancitos de queso…! Riquísimos y fresquitos.

—Hola, tía...— decía Catalina— ¡Qué raro que no estás tomando leche, como todas las mañanas! ¿Querés un pancito de queso?

—No, gracias. Tal vez cuando volvamos— le respondió tía Olga. Y agregó: —¿Vamos? Nos abrigamos y salimos .

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