Un poco de historia…

La sal es un producto que está integrado en la vida cotidiana a tal punto que solemos pasar por alto su importancia.
A lo largo de la historia ha sido fundamental para el desarrollo de las civilizaciones.
Su uso se remonta a más de 5.000 años, con registros en culturas como la china, la egipcia y la mesopotámica.
Desde tiempos remotos, se utilizó como medio para conservar alimentos frescos, lo que permitió superar la dependencia de estos según la estación y a la vez facilitó su trasladó por largas distancias.
Por estos motivos, la sal adquiere gran importancia a nivel comercial generando un negocio lucrativo que favoreció el desarrolló de rutas comerciales y comunidades más estables.
La Vía Salaria, por ejemplo, conocida como la Ruta de la Sal de la Antigua Roma, debe su nombre a la función histórica de transportar la sal.
El Imperio Romano usó la sal como moneda para pagar a los soldados y trabajadores, de ahí proviene la palabra salario.
En Uruguay la sal tuvo un papel crucial durante los siglos XVIII y XIX. Con el surgimiento de la industria del charque y los saladeros, dejó una marca profunda en la historia económica.
A partir del siglo XX, con nuevos métodos de conservación como la refrigeración, la sal pasó a tener un papel relevante en la industria de los alimentos en términos de sabor.
Esto a su vez derivó en problemas asociados a la salud por un consumo excesivo.