Ahora sí, acomódate y escucha el cuento leído en voz alta por su propio escritor e ilustrador, Emilio Urberuaga:
"Nanuk, Bobuk, Tontuk y una foca blanca"
Transcripción del audio del video
Hola, ¿qué tal?
Hoy he traído un libro para los más pequeños. Se titula "Nanuk, Bobuk, Tontuk y una foca blanca".
Soy el autor de las ilustraciones y, en este caso, también del texto.
Eh, sin más preámbulos, paso a leéroslo:
Nanuk era diferente.
No le gustaba la carne de foca, solo el pescado y algún que otro cangrejo.
A sus hermanos, Bobuk y Tontuk, les gustaba jugar al escondite con Nanuk, porque era como un bombón de chocolate en un vaso de leche y lo encontraban enseguida.
Nanuk, Bobuk y Tontuk se hicieron grandes, y caminar cerca de Nanuk por el círculo polar ártico se hizo peligroso, pues, a pesar de su color, para los cazadores era un blanco perfecto.
Un día Bobuk y Tontuk decidieron no caminar más junto a Nanuk, pues temían que los cazadores les disparasen con sus armas.
Solo, triste y algo asustado, Nanuk comenzó a andar sin perder de vista a los cazadores que iban tras él.
Al atardecer, encontró un agujero en el hielo y, sin dudarlo, se zambulló en el agua helada.
Nadando se sentía cómodo y ligero, y todos sus problemas quedaban en la superficie.
El único inconveniente de estar bajo el agua era tener que asomarse a la superficie para respirar.
Sacó su gran cabeza y se encontró con una foca blanca que había tenido la misma idea.
Se miraron extrañados, pues Nanuk nunca había visto una foca adulta de color blanco y Aput jamás había visto un oso polar de color negro.
Después de observarse durante un buen rato, se dieron cuenta de que sus diferencias era lo que les hacía más iguales y, juntos y con la mirada perdida, nadaron durante horas.
Por la noche, Nanuk y Aput ya sabían que estarían siempre unidos.
Pasado el tiempo nacieron Naput y Anuk, pero eso, eso es otra historia.
Espero que os haya gustado.
Ahora os quiero enseñar una de las ilustraciones de este libro para que veáis que normalmente las imágenes —eh, los, las ilustraciones que hacemos los ilustradores— suelen ser bastante más grandes que lo que es el libro.
No siempre, pero en algunas ocasiones es así. Así que hoy me he permitido el lujo de traerme una de las ilustraciones, bueno, de traerme, de buscarla y encontrarla.
Y aquí está.
A ver qué os parece.
Sí, yo creo que sí.
Así que nada más.
Espero que nos volvamos a ver.
Un saludo para todos. Hasta luego.