La tierra que pisamos no siempre conserva su capacidad de producir alimentos y sostener ecosistemas.
Los dos fenómenos que hemos visto (La desertificación y la degradación del suelo) son importantes porque afectan la salud del medio.
Aunque están relacionados, no son lo mismo:
- uno se manifiesta principalmente en zonas áridas que se convierten en desierto, y
- el otro puede ocurrir en cualquier lugar donde el suelo pierde fertilidad.
La siguiente tabla compara ambos fenómenos, sus causas, efectos y formas de prevenirlos, ayudándonos a comprender mejor cómo cuidar nuestros territorios.
Completa las palabras que faltan.
Aunque desertificación y degradación del suelo no son exactamente lo mismo, comparten varias características importantes:
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Pérdida de fertilidad del suelo: Ambos procesos reducen la capacidad del suelo para sostener vegetación y cultivos.
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Impacto en los ecosistemas: Provocan deterioro ambiental, afectando biodiversidad y recursos hídricos.
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Influencia humana: La actividad agrícola intensa, la deforestación y el manejo inadecuado del suelo son factores comunes que los aceleran.
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Consecuencias socioeconómicas: Disminuyen la productividad agrícola y pueden generar desplazamiento de poblaciones o inseguridad alimentaria.
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Necesidad de prevención: Ambos requieren estrategias de conservación y manejo sostenible para mitigar sus efectos.