Horatio
Consejero del Emperador
Sigue el camino de Horatio para descubrir pistas y resolver el misterio de la muerte del príncipe Augustulo.
Horatio, consejero del Emperador y jurista de reconocida autoridad, recorría los aposentos vacíos con paso lento.
Las velas parpadeaban, proyectando sombras sobre las paredes, y el silencio solo era interrumpido por el eco de sus propios pasos. Las manchas de vino en el suelo y la jarra sobre la mesa eran evidencia de que algo terrible había sucedido.
Mientras examinaba los documentos del palacio, recordó los principios básicos del derecho romano: la consanguinidad, la herencia y la sucesión eran reglas fundamentales para preservar el orden en el reino. "Augustulo era heredero legítimo por consanguinidad", murmuró para sí mismo, pensando en cómo ese lazo restringía quién podía manipular objetos personales tan importantes como su jarra de vino.
Horatio entendía que el asesino debía ser alguien cercano al príncipe y conocedor de su estatus legal; no cualquiera podría arriesgarse a cometer tal acción sin enfrentar consecuencias inmediatas.
Comenzó a ordenar las pistas, consciente de que la justicia debía guiar cada deducción.