Canto a las armas y a los hombres
Capítulo 1: Alarma
Un soldado de segunda fue el primero en notar la muerte del joven príncipe, y ante sus gritos la sala se vio colmada de todos aquellos que lo escucharon.
Fue así como Horatio, gran jurista y hombre de confianza del Emperador, mandó a vaciar los aposentos, dejando solo a tres personas de su entera confianza: Iulia, su joven escribana; Cástulo, joven escriba y primo del desafortunado príncipe; y Marieta, filósofa de la corte.
Por seguridad, y también para ser interrogado, el soldado se quedó junto a los cuatro convocados, resultando en cinco personas vivas y un muerto en la sala, quienes debían permanecer aislados de todo durante 24 horas, tiempo máximo en que tenían que resolver el trágico deceso del único heredero legítimo al trono.
