¡Muy bien! Todas estas imágenes han sido elaboradas siguiendo un mismo posicionamiento estético, lo que se puede denominar como estilo.
Son imágenes que están diseñadas como si fueran pinturas hechas a mano por un artista. Este estilo además tiene ciertas características como: el uso de luces y sombras muy marcadas, el ambiente de las imágenes es tenebroso, y todos los personajes están vestidos con ropa antigua.
Si observamos con atención, nos daremos cuenta que la estética de estas obras responde a las características del período Barroco en la pintura.
Mira con atención el siguiente video para saber un poco más sobre este estilo pictórico que se desarrolló entre fines del siglo XVI y primeros años del siglo XVIII.
Transcripción del audio del video
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El Barroco surge en Europa entre los siglos XVII y XVIII como respuesta a los cambios religiosos y políticos del momento. La contrarreforma católica usó el arte para emocionar y reforzar la fe, las monarquías absolutas lo convirtieron en una herramienta de propaganda. En los países protestantes, el arte se enfocó en la vida cotidiana, los paisajes y los retratos, alejándose de lo religioso. Roma se convirtió en el centro del Barroco, impulsado por los Papas y la Iglesia.
Si el Renacimiento buscaba equilibrio y proporción, el Barroco lo rompe todo, su arquitectura se caracteriza por fachadas curvas y ondulantes, llenas de esculturas y decoraciones, uso de la luz y la sombra para crear efectos teatrales, cúpulas y bóvedas complejas con trampantojos y frescos que simulan espacios infinitos, columnas salomónicas retorcidas como una espiral.
Los principales tipos de edificios barrocos fueron las Iglesias que fueron diseñadas para impactar a los fieles y transmitir la grandeza de la fe católica, se impone la planta jesuítica con una gran nave central y capillas laterales inspirada en la iglesia de “Il Jesú” de Roma. Destacan las Iglesias de “San Andrés del Quirinal” de Bernini y “San Carlos de las Cuatro Fuentes”de Borromini.
El Barroco también dejó Palacios impresionantes como Versalles en Francia, símbolo del poder absoluto de Luis XIV. El Palacio Real de Madrid, construido por orden de Felipe V tras el incendio del alcázar de los Austrias.
El urbanismo barroco transformó las ciudades con grandes plazas y fuentes monumentales, ejemplos famosos son la “Plaza de San Pedro del Vaticano” de Bernini, “Piazza Navona” en Roma y “Plaza Mayor” de Madrid y Salamanca.
La escultura barroca rompe con el ideal de belleza renacentista y busca emocionar al espectador.
Características principales: realismo extremo: se muestran arrugas, lágrimas, músculos en tensión, movimiento en acto, nada está estático todo parece estar en plena acción, dinamismo y teatralidad: gestos exagerados, ropajes agitados, contrastes de luces y sombras para realzar el dramatismo. Grandes escultores del Barrocos:Gian Lorenzo Bernini de Italia: maestro del mármol con obras como “El éxtasis de Santa Teresa” y “Apolo y Dafne”. Gregorio Fernández de España: Escuela castellana, creador de impactantes Cristos yacentes con un realismo casi macabro. Martínez Montañés de España: Escuela andaluza, conocido como el dios de la madera por sus esculturas religiosas de gran belleza.
La pintura barroca es vibrante, emocional y llena de efectos visuales. Sus características principales son uso del color sobre el dibujo, pinceladas sueltas y colores intensos, claroscuro y tenebrismo, fuertes contrastes de luz y sombra para dramatizar las escenas, composiciones dinámicas, diagonales y escorzos para dar sensación de movimiento.
Pintores barrocos más importantes: Caravaggio de Italia: creador del tenebrismo con escenas impactantes como “La vocación de San Mateo”. Rembrand de Holanda: maestro del claroscuro, autor de “La ronda de noche”. Rubens de Flandes: especialista en mitología y colorido vibrante, con obras como “Las tres gracias”. Velázquez de España: el gran genio del Barroco español, con cuadros como “Las meninas” y “La rendición de Breda”.
En España la pintura barroca se centró en el arte religioso con artistas como Zurbarán, Murillo y Rivera, que plasmaron la espiritualidad de la época con un realismo asombroso.