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Regla 4

Si no lo dirías en persona, ¿por qué lo harías por internet?

Independientemente de si te comunicas con desconocidos o con amigos, no dejes que tus emociones sean las que hablen en internet.

Interactuar detrás de una pantalla puede hacerte sentir invulnerable y puede hacer desaparecer tu filtro social de la peor manera posible.

Es fácil ser brusco, grosero o agresivo cuando sus palabras aparecen como garabatos en una pantalla. Pero debes siempre tener presente que del otro lado hay alguien como tú leyendo lo que escribes.

Antes de caer en el impulso de ser grosero, deberías preguntarte: ¿Me gustaría ser el destinatario de mensajes con insultos? ¿Le diría esto si lo/a tuviese frente a mí?

Si la respuesta a cualquiera de estas preguntas es no, es mejor que elimines ese mensaje.

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