
Cada año se producen 350 millones de toneladas de plástico en el mundo, de las cuales entre 8 y 9 millones terminan en los océanos, siendo el 80 % de estos residuos de origen terrestre.
Aunque un pequeño porcentaje de estos plásticos es reciclado (19,5 %), gran parte se descarta o se incinera.
Los desechos plásticos amenazan la salud de los océanos y la biodiversidad marina, un ecosistema fundamental para nuestra supervivencia, ya que de él provienen gran parte de los alimentos que consumimos y el dioxígeno que respiramos.
Además, los plásticos se descomponen en microplásticos, lo que agrava aún más el problema.
