Transcripción del audio
Seguramente, cuando terminaste de escuchar y/o leer este microrrelato, quedaste sorprendido. Esta es una de las características de estos cuentos: poseen finales sorpresivos y logran dejar al lector pensando…
Pensando en este niño: ¿por qué le pide a su padre que lo ayude a mirar? ¿Cómo se siente al ver “la inmensidad de la mar” por primera vez? Y sí, está maravillado, sorprendido; sus ojitos no le bastan para verlo y apreciarlo. Por eso aparece en el relato su voz, directa y espontánea: ¡Ayudame a mirar!
¿Y el título?
¿Por qué lleva ese título: La función del arte/1?
¿Cuál será la función del arte? ¿Qué relación tendrá con la historia?
Esta es otra característica de los microrrelatos: el título es clave y aporta información para su interpretación.
La función del arte, entonces, podría responderse así: el arte existe para sorprendernos, maravillarnos, deslumbrarnos y, por qué no, hacernos pensar.
De esta manera, la mar, al igual que el arte, provoca sorpresa, admiración y deslumbra por su inmensidad y profundidad.
Para acercarse a la mar no basta una sola mirada. Por eso, el niño pide ayuda a su padre: para abarcar la grandeza de ese mar, sabiendo que aquello es mucho más grande de lo que alcanza a ver.
El arte es como la mar: sorprende y deja a quien lo contempla mudo de hermosura.