¿Y ahora qué crees que va a pasar?
Después de jugar con bolillas y dados, aprendiste que no todo es cuestión de suerte.
Pensaste en cuántas opciones había y cuál salía más seguido.
¡Eso no es adivinar! Es usar lo que sabes para predecir con más certeza.
Ahora conoces la frecuencia relativa, y la próxima vez vas a poder decir:
“Esto es más probable que aquello”… ¡y vas a saber por qué!
