¿Qué es la erosión?
La Tierra nos habla del suelo y nos cuenta por qué debemos cuidarlo:
Transcripción del audio del video
Hola, amigos
Soy la Tierra, vuestro planeta, y os quiero hablar del suelo, algo muy importante a lo que pocas veces damos importancia.
El suelo que pisáis cada día está en mi parte más superficial, allí donde están construidas vuestras casas, vuestros colegios o las carreteras por las que viajáis. Donde corren los ríos, crecen las plantas o viven los animales.
¿Cómo se formó el suelo?
Pues fue un trabajo muy largo, de millones de años, que aún continúa, y en el que participan unos obreros muy fuertes e incansables: el sol, el viento, el agua y los seres vivos.
Las rocas que formaban al principio mi superficie se fueron agrietando y rompiéndose en trozos cada vez más pequeños por la fuerza de esos obreros. Ese conjunto de minerales se enriquece con materia orgánica, fruto de las plantas y animales que mueren, tan solo para que se forme así un suelo fértil.
Para formar un solo centímetro de suelo fértil tienen que pasar cientos de años. El resultado de todo ese proceso es una superficie donde se puede desarrollar la vida, la maravillosa vida.
Cuidar el suelo es cuidar la vida
Tenemos que cuidar el suelo como cuidamos la limpieza del aire o el agua, porque de ello depende que los seres vivos sigan teniendo comida y un lugar donde vivir.
Son muchas las amenazas que, en poco tiempo, pueden convertir un suelo rico y fértil en un desierto donde no es posible la vida.
Una de ellas es la erosión. Los incendios forestales o la tala excesiva de árboles, por ejemplo, dejan al suelo indefenso. Sin las raíces de los árboles y otras plantas, el agua de lluvia y el viento se llevan al mar los nutrientes que contiene. Esto es lo que se llama erosión, y ya nada podrá crecer allí nunca más.
Lo mismo ocurre cuando lo contaminamos, arrojando productos tóxicos que matan a los seres vivos, ensucian el agua que hay bajo la superficie y hacen del suelo un lugar estéril.
Todos podemos ayudar
Sin suelos sanos, no es posible una vida sana, así que debemos cuidarlos entre todos. El suelo que pisas es el suelo que te permite vivir.
Por eso debemos ayudar a mantenerlo siempre limpio y, por supuesto, no ensuciarlo ni llenarlo nunca de basura. Si lo mantenemos limpio, yo, la Tierra —vuestra casa en el universo— y todos los seres vivos que vivís en mí, estaremos mucho más felices.
Porque ya sabéis:
Cambiar el mundo es cosa de niños.