El gaucho, proveniente de las pampas y de los campos del Río de la Plata, era el reflejo humano de la vida libre del ganado.
Su existencia giraba en torno a cabalgar extensamente por los territorios, aprovechando el ganado sin dueño para su sustento, asando la carne a su gusto y comerciando los cueros con vendedores ambulantes o contrabandistas.
Eventualmente, trabajaba temporalmente en grandes rodeos para recolectar cueros.
Su espíritu independiente le permitía moverse libremente por el campo, manteniendo su libertad o uniéndose voluntariamente a otros, como soldados por lazos de lealtad personal, actuando más como compañeros que como dependientes.