El grito es una de las obras de Evard Munch, un pintor y grabador noruego que nació en Loten en el año 1863. Realizó cuatro versiones de la misma obra, la versión más famosa se encuentra en el Museo Nacional de Noruega.Estos hechos ejercieron una influencia decisiva en su trabajo artístico. Su tristeza, soledad, angustias abrieron el camino al desarrollo del expresionismo.
En todas las versiones del cuadro muestra a un ser andrógino, de frente, con una actitud de profunda angustia y desesperación existencial.
Si queremos rememorar esta escena inconfundible debemos situarnos en la colina Ekeberg, junto a Oslo.
Sus obras se caracterizan por reflejar la desesperación del hombre moderno. En ellas son representados temas como la soledad, el erotismo, la angustia o la muerte. Pese a haberse encontrado influenciado por el simbolismo y el impresionismo, es considerado como uno de los precursores del expresionismo alemán del siglo XX.
El grito es probablemente el ejemplo más perfecto de lo que es una obra expresionista: el artista no retrata el mundo exterior a él, sino que a través de lo que pinta muestra sus emociones, su mundo interior, y para “pintar” esos estados de ánimo utiliza como herramientas fundamentales la distorsión de la figura y el colorido estridente.
La estética expresionista trató de reflejar las inquietudes y preocupaciones del hombre contemporáneo.